El espejismo del éxito fácil: Por qué el 2026 es el mejor campo de entrenamiento para tu empresa
Comenzamos el 2026 con un entorno que muchos calificarían como "desafiante".
Incrementos históricos en el salario mínimo, un contexto geopolítico volátil tras la captura de Maduro, tensiones entre EE. UU. y Colombia, la antesala de las elecciones presidenciales en el país y un incesante baile de reformas en salud y pensiones. La tentación inmediata es la queja, la parálisis o la simple supervivencia. Sin embargo, ¿Y si este contexto, lejos de ser un obstáculo, fuera el campo de entrenamiento más potente que tu organización podría pedir? En Súmmum, sabemos que el mayor aprendizaje reside en la conversación que emerge cuando un reto empuja los límites.
El valor pedagógico de la fricción
Cuando un equipo enfrenta un desafío demasiado sencillo, la respuesta suele ser un lacónico "bien, lo logramos". El éxito rápido, paradójicamente, puede ser un ladrón silencioso del aprendizaje profundo. No hay necesidad de diseccionar ni de reflexionar sobre la comunicación o la estrategia; la superficie del logro oculta las ineficiencias.
Pero, ¿Qué sucede cuando el reto es complejo y el objetivo no se cumple a la primera? Las respuestas son radicalmente diferentes: "Fallamos en la comunicación", "Subestimamos la coordinación", "No anticipamos el factor X". Aquí es donde la conversación se profundiza y los errores se convierten en lecciones grabadas a fuego. La neurociencia lo respalda: el conocimiento adquirido a través del error es más duradero y genera conexiones más robustas en el cerebro.
Por qué el fracaso es un mejor maestro:
- La "trampa del éxito" (Harvard Business Review): Francesca Gino y Gary Pisano acuñaron este término. Cuando triunfamos, tendemos a atribuir el éxito a nuestra habilidad, ignorando el contexto o la suerte. Esto fomenta la complacencia. El fracaso, por el contrario, nos fuerza a una investigación profunda de la causa raíz, proceso fundamental para el aprendizaje real.
- El aprendizaje "pegajoso": Estudios de la Universidad de Colorado en Denver, liderados por Vinit Desai, demuestran que el conocimiento derivado del fracaso se retiene por años, mientras que el del éxito suele ser efímero. Las organizaciones que han superado fallos significativos institucionalizan esas lecciones de forma más efectiva.
- Fracaso inteligente vs. error prevenible (Amy Edmondson): En un entorno volátil, no todos los fallos son iguales. Hay errores prevenibles (por descuido) y "fracasos inteligentes", que surgen de la experimentación en lo desconocido. La coyuntura actual nos empuja a este segundo tipo. En este contexto, no fallar puede significar que no se está innovando.
El 2026 como nuestro "reto experiencial" de alta complejidad
Las condiciones actuales —salario mínimo, reformas, geopolítica— no son solo problemas; son las variables de un gigantesco reto experiencial a nivel país. ¿Podemos, como líderes empresariales, pasar de la mentalidad de queja a la de oportunidad de aprendizaje forzado?
En lugar de lamentar las condiciones externas, podemos usarlas para:
- Acelerar la autoevaluación: Identificar qué procesos internos son ineficientes y qué éxitos anteriores nos permitían ignorar.
- Fomentar la innovación: Crear nuevos modelos de negocio o servicios que prosperen bajo estas nuevas reglas.
- Reforzar la resiliencia: Convertir la incertidumbre en un catalizador para una planificación estratégica más ágil y equipos más adaptables.
La pregunta no es si el 2026 será fácil o difícil. La pregunta es: ¿Estamos dispuestos a abordar los desafíos con la mentalidad del facilitador que sabe que el mayor aprendizaje reside en la fricción? En Súmmum, creemos que las empresas más exitosas de la próxima década no serán las que eviten el fracaso, sino las que lo abracen como su mejor maestro. Es hora de dejar de pedir un camino fácil y empezar a preguntar:
¿Qué capacidad organizacional nos está obligando a desarrollar este problema?










